“No me
gustan las despedidas, Wendy, eso son cosas de mayores, y tú y yo somos mejores
cuando fingimos no saber nada de eso. Recuérdame con una sonrisa siempre que tu
sombra y tú vayáis desacompasados, y nunca cierres del todo la ventana, ¿lo
prometes? ¿Lo juras con el dedo meñique,
una mano en el corazón y sonrisa de pirata?”
“Quizás
te diga un día que dejé de quererte, aunque siga queriéndote más allá de la
muerte; y acaso no comprendas en esa despedida, que, aunque el amor nos une,
nos separa la vida.”
“El
verdadero amor no se reduce a lo físico o a lo romántico; el verdadero amor es
la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya nunca podrá ser”.