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lunes, 21 de julio de 2014

Reseña #9: Show (saga Play, 2ª parte)




Título: Show
Autor: Javier Ruescas
Tipo: Saga “Play” (2ª parte)
Nº de páginas: 480                    
Editorial: Montena
Año de publicación: 2013

 

            ¡Hola, bookers! El libro que os traigo hoy es “Show”, de Javier Ruescas. Y sí, lo sé, es la segunda parte de una saga, y no he reseñado “Play”, que es el primer libro, pero hace demasiado tiempo que me lo leí, y he llegado a una decisión: dado que hablar de lo que me pareció teniendo en cuenta lo poco que recuerdo no me parecía justo, voy a empezar con Show directamente. Al fin y al cabo, doy por hecho que esta reseña solo interesa a quienes ya os hayáis leído “Play”, pues de lo contrario, os lo advierto: puede haber spoilers del primer libro.






            Sí, este es un nuevo apartado que colocaré antes de la sinopsis y en el cual comentaré la portada del libro.

            En el caso de Show, creo que le pondría un 3/5. Es bonita, sencilla, clara, y engloba a la perfección todo lo que el libro contiene. ¿El único problema? Demasiado simple. Apenas hay color ni detalle… Pero en general, no está mal.

 
 
 

“Desde que se descubrió la verdad sobre Play Serafin, las vidas de Aarón y Leo no han vuelto a ser las mismas. Leo, de regreso en España, se presenta a todos los castings que surgen sin demasiado éxito, mientras que su hermano pequeño, ahora solo en Nueva York, intenta hacerse con las riendas de una vida que ni quiere, ni considera que le pertenezca.

La llegada a Develstar de una nueva artista, Zoe -una virtuosa del violín- le devolverá a Aarón la ilusión que creía perdida. Pero su aparición no es casual: Develstar quiere organizar un reality show como nunca antes se ha visto, donde el público podrá conocer a fondo a sus estrellas. Y están dispuestos a hacer lo que sea para que Aarón participe en él…”







                 Show es un libro con un hilo sencillo, fácil de seguir. Esa es una de las cosas más reseñables: se trata del tipo de lectura ligera que recomiendo para esos días en los que no te apetece complicarte la vida con tramas enrevesadas. La redacción es clara y limpia, con pocas florituras y sin demasiadas dificultades. Los capítulos los narran por turnos Leo y Aarón, lo cual le da a la historia un toque más interesante por poder reflejarse desde dos puntos de vista tan opuestos como lo son ambos hermanos.

                 Ahora sí, pasaré a comentar mi opinión de forma más específica, pero antes de nada, repito lo que ya dije antes: este libro es la segunda parte de una saga. Si no has leído Play y tienes intención de hacerlo, detente: puede haber spoilers.

                 Dicho esto, continúo: una de las cosas que más me gustó es cómo están hechos los personajes. Todos son muy realistas y creíbles, cada uno con sus virtudes y sus defectos, y eso provocó que se me hiciera fácil congeniar con muchos de ellos.

                 Por un lado está Aarón, mi preferido. Un chico tranquilo, inteligente, con corazón de artista, enamoradizo, inocente, sincero. Pero pese a ello, también tiene su lado más impulsivo, y en ocasiones puede resultar un poco torpe e ingenuo. Me cayó tan bien como en el primer libro.
 
 
 
                 Leo, el otro protagonista, me gustó más que en Play. Demostró que debajo de toda esa arrogancia y ese orgullo nato se esconde una buena persona que sabe cuándo tiene que bajarse del pedestal en que vive para ayudar a sus amigos y a su hermano.
 

                 ¿Y con respecto a los nuevos personajes? Mis favoritos son, sin lugar a dudas, Zoe, Icarus y Chris.

                 Zoe es pura magia. Su vitalidad, la seguridad y decisión con las que enfrenta la vida de cabeza, su forma de ver el mundo que la rodea… Simplemente, me encantó. Además, casi podía escucharla tocar el violín bailando con los ojos cerrados…

                 Icarus también logró conquistarme. Despreocupado, directo, leal, valiente, y con ese toque de picardía que tanto me gusta. Por suerte, tengo entendido que volverá a aparecer en el tercer libro, el último de la saga. Es el tipo de amigo que me encantaría tener, y un personaje que echaré de menos al pasar la última hoja.

                 El otro chico que también me agradó bastante fue Chris. No sé, pese a que no tuvo gran importancia en la historia, me pareció un joven muy amable, educado, con las ideas claras y un gran amigo.

                 Más allá de todo esto, la trama de la historia me entretuvo bastante. De hecho, puede que incluso me enganchara más que Play. La idea del reality es realmente buena, y la curiosidad de saber quién sería nominado en cada gala y qué prueba le tocaría hizo que me leyera el libro entero en menos de una semana, y eso que apenas tengo tiempo.
 

                 Como ya dije, no tiene un argumento especialmente complicado. Los temas principales son la música, el cine, el teatro, la moda, la fama, el amor… pero todo enfocado desde una perspectiva más bien pesimista, al menos por parte de Aarón, que no parece sentirse demasiado cómodo en ese ambiente. Además, yo comparto su opinión respecto a la inmensa mayoría de las cosas, y verse reflejado en el protagonista de la historia siempre ayuda.

                 En general me ha parecido un buen libro. No excepcional, pero sí divertido, con sus momentos de tensión y sus pequeños altibajos. Muy adecuado para leer durante un viaje, en época de exámenes o simplemente para desconectar un poco del mundo exterior.


 
 

—¿Lo mejor? Los personajes tan increíbles y bien elaborados que tiene y lo bueno que es para relajarse leyendo con calma algo sencillo y entretenido.

—¿Lo peor? No tiene grandes giros argumentales ni una trama especialmente compleja.
 
4 / 5
 

lunes, 23 de junio de 2014

Reseña #7: Bajo la misma estrella

 

Título: Bajo la misma estrella
Título original (inglés): The Fault in Our Stars
Autor: John Green
Tipo: Libro independiente
Nº de páginas: 300                    
Editorial: Nube de Tinta
Año de publicación: 2012

 

            ¡Hola, bookers! Hoy os traigo la reseña de un libro del que últimamente se habla mucho. Se trata, cómo no, de “Bajo la misma estrella”, de John Green.

 


                 A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto. Hazel y Grace solo son adolescentes, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, solo existe el hoy y el ahora. Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel —conocer a su escritor favorito—, cruzarán juntos el Atlántico para vivir una aventura contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarles a ordenar las piezas del enorme puzle del que forman parte.
 

 
 



                 Este es un libro del que me hablaron hasta la saciedad. Finalmente, me lo regalaron por mi cumpleaños, y acabé leyéndomelo en el pueblo presa del aburrimiento. Lo he escogido para participar en el Desafío Libros de Colores, y esta es mi opinión.

                 Se hablaba tan bien de él que creí que me decepcionaría por no cumplir las expectativas que ya estaba forjando, pero lo cierto es que me gustó mucho.

                 Gus me cayó bien, pero no terminó de enamorarme. Tal vez porque no llegué a sentirlo cercano, y no me caló hondo, pese a que sus frases fueron con diferencia las mejores. Su enamoramiento por Hazel fue quizás demasiado repentino, aunque sí que tengo que decir que es el personaje más metafórico y profundo de todo el libro, y eso es un punto a su favor.
 

                 Por otra parte, Hazel me encantó. Su personalidad resistente y luchadora… no sé, me encandiló desde el primer momento. Encontré fascinante su forma de enfrentarse al cáncer: ni con desesperación, dolor y frustración, ni con alegría desmesurada pecando de ilusa. Más bien es una resignación que no termina de vencerla: sabe que va a morir, lo asume, pero sigue poniéndose en pie dispuesta a dar algo más de guerra.
 

                 Aunque en la sipnosis del libro se le da mucha importancia al tema del escritor, lo cierto es que yo no lo vi muy trascendental. Es decir, sí, de no ser por él Gus y Hazel no habrían acabado en Amsterdam, pero no sé… Sentí que ese personaje me sobraba un poco, sobre todo en su aparición final.
 

                 En general, me pareció un libro muy bonito, que invita a mirar la vida desde su lado más cruel, más irónico y más metafórico. Y sí, qué demonios, admito haber llorado como una cría con el final, que da un vuelco a la historia por donde yo menos lo esperaba.

 


 

 

—¿Lo mejor? Las frases de Gus, que siempre tiene las palabras perfectas para el momento exacto y que me hizo reflexionar mucho.

—¿Lo peor? La falta de conexión entre algunas apariciones del escritor y el resto de la historia.

                                                              

  5/5
 
 




 

 

 

 

 

viernes, 11 de abril de 2014

El día de días

Recuerdo a l@s lector@s que el objetivo de estas reflexiones es únicamente expresar mi opinión acerca de determinados temas. En ningún momento pretendo cambiar la forma de pensar de quienes me lean, ni imponerles nuevas perspectivas del mundo que nos rodea: solo quiero compartir las mías, y tú estás invitad@ a hacer lo mismo en los comentarios.
Un abrazo muy fuerte,
MA.A
 

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        Hoy quiero estrenar esta nueva sección del blog con una breve reflexión sobre algo de lo que me habló una profesora hace tiempo: el día de días.
         Probablemente te hayas dado cuenta de que a lo largo del calendario puede verse muchas fechas señaladas como importantes o especiales por estar dedicadas a determinados grupos de personas, como es el caso del día de la madre, el del padre, el del profesor, el de la mujer trabajadora, el de San Valentín…
 
 
        No dudo que la intención de algunas de estas festividades pueda ser inocente y real, como el día de la paz, pero a fin de cuentas, si lo piensas con calma verás que no deja de ser todo bastante ridículo. Si el propósito es incentivar la paz por todo el mundo, lo lógico y práctico sería hacerlo todos los días, y no indicar que es suficiente con ser buenos y no pelearse un día al año. Las guerras no cesarán solo con eso.
         Los “días de días” son también una mera forma de incitar al consumismo, y dado que somos parte de una sociedad que tiende a seguir a las masas, parece bastar con que alguien declare una fecha en concreto como momento especial para que todo el mundo se apresure a abastecerse de objetos mayoritariamente inútiles, que olvidarán y tirarán más tarde, pero que les harán sentirse acordes con lo celebrado. ¿A quién beneficia esto? A los compradores, desde luego que no.
         Además, que estos días suelen ser otra demostración de lo hipócritas que podemos ser los humanos. ¿Quieres un ejemplo? Piensa en San Valentín. Es sorprendente la cantidad de parejas que se pasan el día regalándose cosas y haciéndose arrumacos para no desentonar incluso cuando están a punto de romper su relación.
No creo que tener un “día de los enamorados” sea correcto, porque estadísticamente es mucho más probable que te den ganas de demostrar tu amor por alguien cualquiera de los otros 364 días del año, aunque solo sea por pura proporción. ¿Por qué restringir esas declaraciones de cariño a 24 horas en concreto? ¿Por qué no regalar una caja de bombones con forma de corazón un 13 de agosto, o llevar a tu pareja a pasear a la luz de la luna un 25 de septiembre, o incluso organizar una cena romántica con velas aromáticas y tarjetas rojas un 8 de julio?
 

 
         ¿Y qué me dices del día de la madre y el del padre? ¿Nunca le regalarás una rosa a ella en pleno diciembre, o una camisa a él a principios de enero, o un abrazo a ambos llegando el final de octubre?
         Yo reconozco que celebro algunas de estas fechas, o al menos, trato de no actuar muy en contra de lo “requerido”, pero hay muchas otras con las que no comulgo demasiado debido precisamente a eso: no son más que pruebas casi sólidas de lo mucho que nos cuesta ser espontáneos, originales y diferentes, salir de la comodidad de la rutina y declarar lo que pensamos o sentimos porque queremos hacerlo, y no solo porque lo diga un calendario.
 


 
        ¿Y tú? ¿Qué opinas de los días de días?

viernes, 28 de febrero de 2014

The love we deserve


 
“We accept the love that we think we deserve.”

Bill. Stephen Chbosky
“The Peks of Being a Wallflower”
 

 

“Aceptamos el amor que creemos merecer.”

“Las ventajas de ser un marginado”

viernes, 14 de febrero de 2014

Especial San Valentín - Querido Mario

     Carta escrita en honor al Día de San Valentín por MeriAnne Abévaz, en respuesta a la carta "Querida Alicia", de Lurei Book.
     Pincha aquí para acceder al blog de Lurei.
     Pincha aquí para acceder a la primera carta.



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Querido Mario,

Dicen que el amor está donde menos te lo esperas: en el café de la esquina, en el banco del parque más cercano, paseando a tu lado en un centro comercial… o, en mi caso, sentado en tu misma clase. ¿Cómo explicarte lo irónico de la situación? Llevo meses enamorada de ti y no me atrevía a acercarme por miedo al rechazo. Y hoy me encuentro con esta carta en la que me declaras tu amor… Me siento ridículamente estúpida, y me apena pensar que he perdido tanto tiempo de estar contigo por un temor infundado.

Quiero decirte que me encantas, siempre lo has hecho. Me gustas cuando tartamudeas de puro nerviosismo, cuando bajas la mirada en un alarde de timidez, cuando siento la atención de tus profundos ojos negros sobre mí. Me gustas cuando te sonrojas como un niño pequeño, y cuando crees que no te escucho y te ríes libremente. Me encanta tu risa, sincera e inocente.

Y por supuesto que recuerdo aquel día, en la excursión… Me lo estaba pasando bien con mis amigos, pero no podía evitar darme la vuelta constantemente para comprobar si estabas cerca, si me veías. Y tú estabas tan solo… Creí que rechazarías el ofrecimiento de venir con nosotros. Nunca fuiste demasiado extrovertido, pero ese es uno de los muchos encantos que desconoces que tienes. El pequeño incidente del refresco no me molestó lo más mínimo, al contrario, me hizo reír. No debes preocuparte por eso.

Así que supongo que todo esto podría resumirse con un “Yo también estoy enamorada de ti”, pero sería demasiado directo, demasiado simple, cuando la realidad dista mucho de ser sencilla. Además, te conozco, sé que estarás pensando que esta carta no es más que una broma cruel para reírme de ti. Pero créeme, no lo es.

¿Quieres una prueba? Esta mañana encontré tu mensaje entre las páginas de mi libreta, y lo primero que hice fue ponerme a elaborar la respuesta. La dejé entre las raíces del viejo roble del patio. Sí, justo donde sueles sentarte a pensar. Sí, justo donde estás ahora mismo, leyendo mi carta.

Llevo un rato esperando verte aparecer, sentada a la sombra, unos metros más allá. Seguro que no sabes dónde estoy.

Pero, ¿y si te das la vuelta? No, no te gires todavía. Piensa primero en lo que te estoy diciendo. Cuando me veas, estaré sonriendo. Será mi manera de decirte que te quiero. Que me encantas tal y como eres, con todos tus defectos y tus virtudes. Que estoy totalmente enamorada de ti.

¿Estás preparado?

Ahora. Date la vuelta.

¿Puedes ver mi sonrisa?

 

Alicia

Especial San Valentín - Querida Alicia

       Carta escrita en honor al Día de San Valentín por Lurei Book, autora del blog "La sombra de tus ojos".
       Link al blog: http://lasombradetusojos.blogspot.com.es/
 
 
 
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Querida Alicia:

 

Cada vez que te veo mi corazón se acelera, mis ojos de iluminan. Cuando nos cruzamos por los pasillos siempre intento hablar contigo, pero entonces es como si olvidara hablar, las palabras se me atascan en la garganta. 

 
Tú, una chica tan lista, tan guapa, tan risueña, tan espontánea, tan... tú... No te pareces nada a mí, un chico que solo aprueba por los pelos, que ni siquiera es capaz de hablar con una chica, tan tímido, tan... yo... No hace falta que resalte que somos polos opuestos, como el blanco y el negro, el agua y el aceite, el cielo y la tierra.


Cuando te sientas delante de mí en la clase, en cierto modo me distraes. Paso todas las horas mirándote, cómo tu largo y lacio rubio cabello cae como una cascada y se posa suavemente sobre tus hombros. Tus claros ojos destacan sobre los míos, oscuros como pozos negros. Esa sonrisa tan radiante que siempre llevas en tu cara es capaz de deshacerme por dentro.


Supongo que recordarás aquel incidente en la excursión de final de curso, cuando te tiré el refresco por tu camiseta y tuviste que llevar todo el día esa horrible mancha ahí. Pensarías que era un estúpido, un inútil y un torpe. Pero el pequeño accidente se produjo porque te dirigiste a mí como a un amigo. ¿Te acuerdas? "Si quieres puedes venir con nosotros" dijiste amablemente, y señalaste el grupo en el que estabas. Me puse tan nervioso que al abrir el refresco se cayó todo por encima tuyo. Fui un idiota, ni siquiera te ayudé a limpiarlo, estaba tan anonado que tan solo me disculpé y me marché. 


Todas estas "cursiladas" que te escribo son mis sentimientos hacia ti, los que nunca pude, ni puedo, decirte cara a cara, porque soy un cobarde. Sí, lo soy. Más de una vez tuve la ocasión de hablar contigo y no lo hice. Más de una vez me pillaste mirándote y yo, sonrojándome, miraba rápidamente hacia otro lado. Supongo que estos son los "síntomas" de estar enamorado, ¿no? Pero no sé si tú también sientes lo mismo, si al menos me consideras un amigo, o si ni siquiera te importo...


No espero que ahora cambies tu relación conmigo, que me trates mejor ni peor. Solo quiero que sepas lo que siento por ti, lo que he sentido siempre.
 

Mario

viernes, 7 de febrero de 2014

El amor es saber aceptar


 
“El verdadero amor no se reduce a lo físico o a lo romántico; el verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya nunca podrá ser”.
 
Anónimo
 
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